CONGRESO DE SOBREVIVIENTES. Son los que pudieron escapar de la trata de personas y se reunieron en Cali, Colombia

Ya no saben nada de ellos
Ya no saben nada de ellos

Es el primer encuentro de este tipo: sobrevivientes de la trata, los que de diferentes modos escaparon de la trampa de los traficantes de personas. El título que eligieron para su asamblea señala también el propósito que los mueve: “Rompiendo el silencio”. Se reunieron en Cali, Colombia, con la ayuda del Ministerio del Interior, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito y el apoyo de la Organización internacional para las Migraciones. Vidas que pudieron huir de la trata, desde el norte hasta el sur del continente americano, empezando por los Estados Unidos, México y Colombia. América Latina es desde siempre uno de los epicentros del fenómeno de la trata. En el pasado, como lugar de origen de las víctimas, hoy, según las estimaciones de la Organización Internacional para las Migraciones presentadas en el congreso, es cada vez más una zona de tránsito y de destino.

No es sencillo delimitar el problema. Todos los países latinoamericanos han ratificado el “Protocolo ONU para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños” (2000), implementando medidas para combatir el fenómeno. Sin embargo, según la misma OIM, lo que queda por hacer es mucho más que lo ya hecho. En el informe de 2012 (el último disponible), titulado “Panorama migratorio en América del Sud”, la OIM señala que el 80% de las víctimas de trata en América Latina son mujeres y niños. Predomina la trata con fines sexuales y de explotación laboral (en agricultura,  minería y la industria textil). Otros casos se refieren al tráfico de órganos. Es más, la trata de personas está creciendo en la región, especialmente en el Caribe, a tal punto que podría llegar a triplicarse en los próximos años.

El fenómeno está directamente relacionado con el crecimiento de la emigración. Muy a menudo los que se convierten en víctimas son los migrantes, como señala la Comisión Interamericana de Derechos Humanos: “Las mujeres son usadas para la explotación sexual, los niños como correos para el narcotráfico y los hombres como esclavos o asesinos por encargo”.

El Departamento de Estado de los Estados Unidos, en el “Informe anual sobre la trata de personas”, evalúa cada año la incidencia, la lucha y la protección de las víctimas en 198 países del mundo. Este año, por lo que respecta a América Latina, solo ha elevado la calificación de cuatro países, mientras ha bajado la de Colombia, Bolivia y Venezuela. La explotación en la minería y en la agricultura son algunos de los principales problemas registrados en Guyana, Surinam, Bolivia, Venezuela y Uruguay. Estos países se encuentran en el nivel más bajo de la escala de calificación que utiliza el gobierno estadounidense. Argentina y Colombia se distinguen en cambio por presentar dinámicas de trata interna. Los únicos dos países de la región que se ubican en el puesto más elevado de la escala son Chile y Nicaragua, considerado este último como modelo por las políticas implementadas para combatir la plaga. Los países del Caribe peor ubicados son Antigua y Barbuda, San Vicente y las Granadinas, Jamaica, Haití y al final Cuba, que ocupa el último lugar en la clasificación.

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