AUTOLIQUIDACIÓN DE UN MITO. Semana zapatista en el Chiapas mexicano. Con un anuncio sorpresivo: el subcomandante Marcos tira el pasamontaña

Marcos en mayo de 2006. Foto Víctor Camacho
Marcos en mayo de 2006. Foto Víctor Camacho

Gran kermesse zapatista en la selva de Chiapas con un anuncio sorpresivo del legandario subcomandante Marcos: ya no será más la voz del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Es algo distinto a las tradicionales renuncias, explica el interesado en un comunicado de cinco puntos, que se leyó al comienzo del encuentro titulado “El pensamiento crítico frente a la hidra capitalista” y que desde el domingo 3 de mayo hasta el sábado 9 se lleva a cabo en La Realidad, un poblado indígena cerca de San Cristóbal de las Casas, en el Estado mexicano de Chiapas.

Rafael Sebastián Guillén Vicente, alias Marcos, de profesión revolucionario y portavoz durante veinte años del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, explicó que su personaje, caracterizado con pipa y pasamontaña negro, ha cumplido su ciclo. “Nació de la ironía indígena para llamar la atención hacia los indígenas de un mundo distraído que no mira a los últimos de la tierra. Una compleja maniobra de distracción, un truco de magia terrible y maravilloso, una maliciosa jugada del corazón indígena que somos, la sabiduría indígena desafiaba la modernidad en uno de sus bastiones: los medios de comunicación”. Así comenzó “la construcción del personaje llamado Marcos”. Y hoy, entre un debate y otro, desaparecerá el personaje, como en un juego de prestidigitación.

Marcos se va, reclamando con un último gesto espectacular la originalidad de la revolución del movimiento indígena, que se levantó en armas el primero de enero de 1994 e hizo tembar al gobierno mexicano. “En lugar de dedicarnos a formar guerrilleros, solados y escuadrones, preparamos promotores de educación, de salud, y se fueron levantando bases de la autonomía que hoy maravilla al mundo. En lugar de construir cuarteles, mejorar nuestro armamento, levantar muros y trincheras, se levantaron escuelas, se construyeron hospitales y centros de salud, mejoramos nuestras condiciones de vida. En lugar de luchar por ocupar un lugar en el Partenón de las muertes individualizadas de abajo, elegimos construir la vida”.

La autoeliminación se ha consumado, a menos que también forme parte de otro truco de magia que anuncie el renacimiento bajo nuevas formas. ¡Marcos no nos abandones!

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