EL CARDENAL RODRÍGUEZ MARADIAGA CONTRA LA PÍLDORA DEL DÍA DESPUÉS. Duro documento de la Iglesia de Honduras contra la comercialización del fármaco abortivo

Rodríguez Maradiaga, Muller y Gutierrez con la exhortación apostólica Evangelii Gaudium en la mano
Rodríguez Maradiaga, Muller y Gutierrez con la exhortación apostólica Evangelii Gaudium en la mano

No podía ser más terminante el rechazo a la “píldora del día después” que expresaron los obispos de Honduras en un documento titulado de manera inequívoca: “No matarás”. Quien preside la Conferencia episcopal del país centroamericano es el cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, coordinador del consejo de cardenales creado por el Papa Francisco al comienzo de su pontificado.

En Honduras el fármaco que está en la mira de los obispos se denomina “Píldora anticonceptiva de Emergencia” y su comercialización pública vuelve a estar sobre el tapete después de haber quedado frenada durante varios años. Ya en 2002 los obispos pusieron en guardia a las autoridades sanitarias contra una “ofensiva internacional para introducir métodos abortivos en las políticas de las Naciones Unidas para el control de la población”. Es un tema –el imperialismo antinatalista- al que Rodríguez Maradiaga se ha mostrado siempre muy sensible. Ese mismo año, en el mes de noviembre –recuerda el comunicado que acaba de hacer público la Conferencia episcopal- el Ministerio de Salud puso en marcha una campaña denominada “Anticoncepción de emergencia” para promover el uso de la píldora. Recién en 2009 se consiguió que el Parlamento de Honduras prohibiera el uso de dicho medicamento, que ahora vuelve nuevamente a las crónicas propuesto por un diputado afín al gobierno.

A ello se debe la nueva manifestación de rechazo contra la legalización y comercialización de la píldora, que los obispos del país –con Rodríguez Maradiaga a la cabeza- definen “claramente abortiva, porque impide la implantación o anidación del óvulo fecundado y por lo tanto elimina directa y voluntariamente la vida de un ser humano recién concebido”.

La toma de posición del episcopado de Honduras no se limita a calificar el aborto como delito sino que recuerda también el canon del Derecho Canónico que sanciona con la excomunión inmediata al que provoca el aborto. El llamamiento de los obispos está particularmente dirigido a los católicos, en especial a los que tienen responsabilidades de diverso orden y grado en las comunidades e instituciones religiosas, tanto en la enseñanza como en la pastoral. “No se puede ser miembros vivos del Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, si se es cómplice de la promoción o del uso de métodos abortivos”. “Quien lo hace –advierten los obispos- se excluye de la comunión” eclesial.

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