LA IGLESIA DE BRASIL Y EL ESCÁNDALO ODEBRECHT. La peligrosa promiscuidad entre intereses públicos y privados. Leonardo Boff: “Lula debe comprender que se ha cerrado un ciclo”

Boff y Lula en 1994. Otros tiempos…
Boff y Lula en 1994. Otros tiempos…

La grave crisis ética que está atravesando Brasil indujo al episcopado, reunido en Aparecida, San Pablo, a principios de mayo para su Asamblea General, a emitir un duro comunicado oficial. Consiste en un balance de los escándalos sin precedentes de los últimos meses que comenzaron a salir a la luz con las declaraciones ante la Justicia de 77 directivos de Odebrecht, la mayor contratista del país. Es también una reflexión sobre el sistema imperante, donde el Estado se ha convertido en un instrumento para corromper a las personas. Entre líneas, el mensaje tiene un destinatario concreto: el gobierno, los políticos y la iniciativa privada.

Firmado por el cardenal Sérgio da Rocha, arzobispo de Brasilia y presidente de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB), Mons. Murilo Krieger, arzobispo de Salvador (Bahía) y vicepresidente de la CNBB, y Mons. Luciano Steiner, obispo auxiliar de Brasilia y secretario general de la CNBB, el texto denuncia que el desprecio de la ética conduce a una relación promiscua entre intereses públicos y privados, causa principal de los escándalos de corrupción. Por esa razón, considera que “es urgente retomar el camino de la ética como requisito indispensable para que Brasil pueda reconstruir su tejido social. Sólo de esa manera – observan los obispos brasileños – la sociedad será capaz de combatir sus males más evidentes: la violencia contra la persona y la vida, contra la familia, el tráfico de drogas y otras actividades ilegales, el uso excesivo de la fuerza policial, la corrupción, la evasión fiscal, la malversación de bienes públicos, el abuso del poder económico y político, la manipulación de los medios de comunicación y los delitos ambientales”.

La reflexión de la CNBB remite a la delicada coyuntura política, económica y social que hoy vive Brasil. Aunque reconoce que no le compete a la Iglesia plantear soluciones técnicas para esos graves problemas, el documento describe lo que actualmente está ocurriendo: “Un país perdido, con actores públicos y privados que ignoran la ética y sin principios morales, base indispensable para una nación que quiere ser justa y fraterna”. La Conferencia sostiene que para afrontar este escenario es necesario abandonar la práctica del “toma y daca” que favorece intereses privados en desmedro de los intereses públicos.

La CNBB afirma también que el estado democrático de derecho, reconquistado con intensa participación popular después del régimen de excepción, se encuentra en peligro porque crece la desconfianza y la insatisfacción en relación con la política y los poderes de la República, que han demostrado un enorme desinterés por las aspiraciones y necesidades de la mayoría de la población. Hace asimismo una advertencia importante: ignorar a los partidos y desinteresarse de la política favorece el surgimiento de “salvadores de la patria” y la aparición de regímenes autocráticos. Los obispos consideran que “con el ejercicio desfigurado y desacreditado de la política, aparece la tentación de ignorar a los políticos y gobernantes, y eso permite que ellos decidan el destino de Brasil a su gusto”.

El texto observa que el camino pasa por construir una democracia verdaderamente participativa. “De esa manera se puede superar el clientelismo político que conduce a negociados inescrupulosos”. Para ello, el país requiere una profunda reforma del sistema político y medidas concretas para mejorar el actual modelo económico, responsable de someter el Estado al mercado. “Íntimamente unida a la política, la economía globalizada ha sido un verdadero suplicio para la mayor parte de la población brasileña, porque antepone el mercado a la persona humana y el capital al trabajo, cuando debería ser exactamente al contrario. Esta economía mata, y demuestra que el fundamento de la crisis es antropológico, porque niega el primado del ser humano sobre el capital”. Más adelante agrega que “cuando gobierna el mercado, el Estado se debilita y termina sometido a una lógica financiera perversa”. Los obispos reconocen la necesidad de realizar reformas, pero siempre respetando el proceso del diálogo con toda la sociedad.

Actualmente la CNBB encabeza, junto con la Orden de los Abogados de Brasil, un movimiento a favor de la reforma política. Este movimiento ha sido consultado en numerosas oportunidades por el relator de dicha reforma en el Congreso Nacional, el diputado Vicente Cândido. Entre las propuestas que se hicieron, está la prohibición de que se presenten coaliciones de partidos en las elecciones proporcionales; el sistema electoral mixto por distritos, donde la mayoría de las bancas del Poder Legislativo se elige en los distritos pero el resto es constituido por listas; la alternancia de género – en todo grupo de tres candidatos de un determinado sexo debe haber por lo menos uno del sexo opuesto; la elección de los candidatos de las listas por comité electoral con participación de los delegados de los partidos; elecciones preliminares, preventivas abiertas a los afiliados y primarias abiertas a los electores inscriptos.

Leonardo Boff. Junto con el duro documento de la CNBB, algunas declaraciones de tipo político despertaron la atención de la prensa brasileña a fines de abril. El teólogo Leonardo Boff concedió una entrevista al diario O Globo donde hace críticas inéditas al Partido de los Trabajadores (PT) y al ex presidente Lula y niega públicamente que haya atacado a Lula en su blog. Boff, quien colaboró en la fundación del partido y siempre estuvo muy cerca de Lula, había guardado silencio desde que se conocieron las delaciones de los dirigentes de Odebrecht. El teólogo, defensor de los gobiernos de Lula y Dilma, afirma que si el PT no hace “una seria autocrítica” en el próximo encuentro nacional (a mediados de mayo) nunca podrá “redimirse” de los errores que cometió cuando estaba en el gobierno.

 “Pienso que si en la próxima reunión nacional el partido no hace una seria autocrítica, cosa que nunca hizo antes, nunca podrá redimirse. Ha dejado de ser una referencia global. Lo fue en un tiempo, por la bandera ética de los más pobres”, afirmó Boff. “O hace ese camino con mucha humildad, y dice: “fuimos mordidos por la mosca del poder” o… El PT tiene que ser refundado, no remendado”, concluyó. Considera que lo más importante es que el partido vuelva a sus orígenes, que son las bases populares. “En un sentido constructivo, no criticando al Estado o al sistema, sino empezando a hacer cosas nuevas” afirmó el teólogo, y propuso temas como la ecología y la lucha contra los cambios climáticos.

Con respecto a Lula, Boff afirmó que el ex presidente deberá afrontar “duras lecciones” y “debe comprender que se cerró un ciclo, que hay cosas que no se pueden repetir”. “Si eventualmente gana las elecciones (en 2018) no puede volver a hacer alianzas con los partidos, necesita un pacto social”, explicó.

El teólogo dijo también que el país está atravesando un momento turbulento y que las reformas – previsional y laboral – que se están votando en el Congreso Nacional serán “insuficientes”. “Pienso que debemos hacer una crítica radical del paradigma de Estado imperante, que ha demostrado ser absolutamente inviable. Las clases dominantes siempre hicieron reconciliaciones (entre ellas) de espaldas al pueblo, incluso Lula, con el presidencialismo de coalición. Esa política está agotada. Ha llegado el momento de hacer una crítica global del sistema brasileño. ¿Qué tipo de sociedad, qué tipo de Estado queremos?”, planteó.

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